¿Quién eres y a qué te dedicas?
Soy Nuria Solís y soy artista. Mi arte se basa sobre todo en expresar emociones. Cuando creo, entro en un estado muy mío, casi como de meditación, y es una forma de desconectar del mundo y conectar conmigo desde dentro.
¿Por qué este tipo de arte?
Porque siempre sentía que al cuadro plano le faltaba algo. Pintaba con pinceles, acrílicos, acuarela… pero sentía que no acababa de decir todo lo que quería. El volumen me permite hacerlo más real, más tangible, como sacar lo que llevo dentro y darle forma.
¿Cuándo empezaste?
Pinto desde hace muchos años, pero este tipo de arte empezó más adelante, en un momento personal de cambio. No fue algo pensado, fue más bien una necesidad que me fue llevando a experimentar.
¿Cómo te introdujiste en el mundo del arte?
De una forma muy personal y autodidacta. No vengo de una formación académica tradicional. He aprendido a base de probar, equivocarme y seguir mi intuición.
¿Cómo fue ese proceso de prueba y error?
Pues con muchos momentos de duda, la verdad. Hubo veces que no sabía si iba bien o mal, o si ese era realmente mi camino. Pero a base de probar y escuchar lo que sentía, fui encontrando lo que más conectaba conmigo.
¿Qué significa para ti crear?
Para mí es terapia. Es una forma de sacar emociones internas que muchas veces no sabes ni explicar con palabras. Al ponerlas en el lienzo, y más aún en 3D, se vuelven visibles y reales.
¿Qué quieres transmitir con tu obra?
Que la gente conecte con su parte interior. Que no solo vea un cuadro bonito, sino que se sienta identificado en algún momento de su vida. Todos tenemos luchas internas y mi arte va un poco de eso.
¿Qué esperas que sienta alguien al ver tu obra por primera vez?
Que sienta algo. Aunque no sepa explicarlo. Para mí, si alguien se detiene y conecta, ya tiene sentido.
¿Tu obra es autobiográfica?
Parte de cosas mías, pero no habla solo de mí. Cada persona la interpreta desde su propia historia, y eso es lo bonito.
¿Dónde has expuesto?
He expuesto recientemente en Calafell y la respuesta del público fue muy bonita. A partir de ahí han surgido nuevas oportunidades y entrevistas.
¿Hay alguna obra especialmente importante para ti?
Sí, una obra que se llama Liberación. La creé en una etapa de mi vida en la que necesitaba soltar muchas cosas. Fue un proceso muy intenso y muy personal.
¿Cómo ha evolucionado tu estilo con el tiempo?
He ido perdiendo el miedo. Antes dudaba más y ahora confío más en lo que siento. Mi obra ahora es más profunda y más conectada conmigo.
¿Qué te inspira?
Las emociones, las etapas de la vida, lo que voy viviendo. No busco inspiración fuera, me llega de dentro.
¿Quiénes son tus referentes artísticos?
La verdad es que no tengo referentes concretos. Mi inspiración viene más de lo vivido y de lo que siento en cada momento. Mi arte es muy intuitivo y nace desde dentro.
Claro que he visto mucho arte, pero no siento una influencia directa.
¿Cómo manejas las críticas?
Sé que no puedo gustar a todo el mundo y eso está bien. Escucho las críticas, pero no me desvían de mi camino. Tengo claro lo que quiero transmitir.
¿En qué momento artístico estás ahora?
En un momento de crecimiento. Siento que he encontrado mi forma de expresarme y ahora quiero llevarla más lejos.
¿Qué proyectos tienes a futuro?
Seguir creando, exponer en más lugares y aprender nuevos formatos. Y como cualquier artista, poder dedicarme a esto al cien por cien algún día.
Si tuvieras que definir tu arte en tres palabras…
Emocional, auténtico e introspectivo.
¿Qué te gustaría que el público se lleve de tu obra?
Que conecte consigo mismo, aunque sea por un momento.
Para terminar, ¿qué es el arte para ti?
Para mí el arte es una forma de conectar conmigo y con los demás. Es verdad, emoción y sentir.